Acerca de mi

Una de las primeras preguntas que le hice a mi mamá cuando tenía unos 3 o 4 años fue: Para vos, ¿Qué es Dios?


Ella me dio su respuesta, y me preguntó ¿Y para vos qué es?


A lo que yo, miniatura, le respondí "Un pensamiento"

 

Hola, soy Cami, quien está detrás de todo lo que Sabia Fuerza tiene para ofrecer.
Este es el nombre que le di a mi misión de vida, que tiene el propósito de compartir la sabiduría, las herramientas y la información que me cambiaron la vida.
Me tomó muchos años lograr que sea lo que es hoy, y sobre todas las cosas, que me represente en esencia. Aún así, día a día se va transformando y acercando más a mi autenticidad. 

Desde los 4 años puedo ver auras. En realidad, al principio sólo podía ver el campo etérico de las personas (esa luz blanca que está muy pegadita al cuerpo físico) pero no sabía lo que eran -lo supe hace no más de tres años-. Y de hecho, pensaba que todo el mundo lo podía ver.

A medida que fui creciendo, metiéndome en el mundo terrenal y quizás alejándome un poco de mi inocencia infantil, las dejé de ver. Y no fue hasta que hice mi despertar espiritual, que no sólo recuperé la posibilidad de ver el campo etérico, sino que cuando fui desarrollando más y más mis capacidades intuitivas y perceptivas, empecé verdaderamente a ver las auras de las personas con color.

Y en realidad esto no es más que una pequeña parte de mi historia. Porque durante muchos años fui bastante escéptica, y no me interesaban los temas energéticos o espirituales. Era una persona joven con características de persona adulta, con mucho estrés, mal manejo de las emociones, mala comunicación con otras personas e incluso síntomas crónicos de salud física.

Hasta que en 2017 me fui de viaje por tiempo indefinido y recorrí Latinoamérica, lo que me transformó mucho a nivel personal, me permitió conocerme más en profundidad a mí misma y valorar muchas de las cosas que antes no valoraba.

Además conocí chamanes, adivinadores de hojas de coca y hasta un lector del Kin Maya. Esos fueron mis primeros acercamientos a lo que después, cuando volví a casa, entendí que eran las herramientas de autoconocimiento y transformación espiritual que me enviaron a modo de puente, para que yo pudiese de a poco bajar las barreras y finalmente hacer mi despertar espiritual.

Cuando llegué a Buenos Aires y estaba buscando trabajo -en ese momento me dedicaba exclusivamente al mundo audiovisual- me contratan de lo que resultó ser un Centro Espiritual de estudio. Yo, por supuesto, no tenía la menor idea de qué se trataba ni entendía mucho al respecto.
Entonces me ofrecen tomar los cursos para que pudiese entender en qué iba a tener que basar mi trabajo.

Obviamente, fue un despertar inmediato. Un sacudón total de mi persona.
Todo el tiempo pensaba  "cómo pude vivir toda mi vida sin saber esto?!" y peor aún, "cómo no me atropelló un colectivo hasta ahora? si literalmente andaba por la vida DORMIDA".

Fue tal mi despertar, mi toma de consciencia y el deseo imparable de conocer más, que en menos de un año estaba estudiando con el grupo más avanzado del lugar. Iba a todas las clases, talleres y seminarios, y empecé a sentir un fuego interno que no paraba de decirme: vos viniste al mundo a esto.

Así es como, después de hacer el plan de estudio completo, seguí mi camino y mi formación de manera independiente. Hice cientos de cursos, clases, talleres, formaciones, leí miles de libros, vi documentales hasta el cansancio y jamás, hasta el día de hoy, dejé de aprender y ampliar mi horizonte. En primer lugar por mí, porque cada una de las cosas que aprendo me transforma como persona (creo que estamos en constante evolución y aprendizaje durante toda nuestra vida, no es que alcanzamos un punto perfecto y ya está), pero sobre todo, para poder poner al servicio todas esas herramientas que me permitieron cambiar mi vida y mi visión del mundo.

Sabia Fuerza es el resultado de todo mi camino de desarrollo espiritual, mis más grandes aprendizajes de vida, y fundamentalmente, de esa voluntad tan profunda de compartir lo que me hizo ser la persona que soy hoy.

Gracias por estar acá, me honra muchísimo contar con tu presencia.

Con mucho cariño,
Cami

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